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Vitamina C

Ácido L-ascórbico · C₆H₈O₆

Cofactor enzimático esencial, donante de electrones e hidrosoluble. El ser humano no la sintetiza: la mutación del gen GULO inactivó la última enzima de la ruta biosintética hace ~40 millones de años.[1] Toda la vitamina C del organismo viene de la dieta o de la suplementación.

La pérdida no fue un accidente evolutivo desfavorable. Nuestros ancestros primates vivían en entornos tropicales con acceso permanente a fruta: su ingesta estimada de vitamina C era de 2–6 g/día.[2] Con esa abundancia dietética, sintetizarla era un gasto metabólico redundante (la ruta usa glucosa como sustrato). La mutación del GULO fue neutra y se fijó por deriva genética. El gen sigue en nuestro genoma como pseudogén — la maquinaria completa menos la última enzima.

1. Funciones fisiológicas

La vitamina C no tiene una función. Tiene muchas, y en ninguna es sustituible. Actúa como donante de electrones en al menos 15 reacciones enzimáticas documentadas y participa de forma directa en:

ProcesoPapel de la vitamina CConsecuencia del déficit
Síntesis de colágenoCofactor de prolil- y lisil-hidroxilasa: estabiliza la triple hélice del colágenoColágeno inestable → escorbuto (encías, piel, vasos)
Sistema inmunitarioAcumulación en neutrófilos y linfocitos (10-100× la concentración plasmática). Necesaria para quimiotaxis, fagocitosis y proliferación linfocitariaRespuesta inmune atenuada
MucosasMantiene la integridad de las barreras epiteliales (respiratoria, digestiva, genitourinaria)Mucosas más permeables a patógenos
AntioxidanteNeutraliza ROS directamente. Regenera la vitamina E oxidadaMayor daño oxidativo celular
Absorción de hierroReduce Fe³⁺ a Fe²⁺ en el intestino, aumentando la absorción de hierro no hemoMenor biodisponibilidad de hierro dietético
Síntesis de carnitinaCofactor de las dos hidroxilasas que producen carnitina (transporte de ácidos grasos a la mitocondria)Fatiga, debilidad muscular
Síntesis de neurotransmisoresCofactor de dopamina β-hidroxilasa (convierte dopamina → noradrenalina). Modula síntesis de serotoninaAlteraciones neurológicas y anímicas
Regulación epigenéticaCofactor de las demetilasas TET: regulan la expresión génica mediante desmetilación del ADNAlteración de la regulación génica

Estas no son funciones teóricas ni claims de marketing. Son rutas bioquímicas establecidas, documentadas en la literatura desde los años 70.[3][4]

1.1 El caso del pulmón

El pulmón es el órgano con mayor exposición directa a oxidantes ambientales: ozono, partículas, humo, patógenos inhalados. El líquido que recubre los alvéolos (ELF, epithelial lining fluid) mantiene una concentración de vitamina C regulada de forma activa e independiente del plasma.[3]

Las células epiteliales pulmonares (neumocitos tipo II) y los macrófagos alveolares concentran ascorbato intracelular hasta 32 veces la concentración plasmática, mediante transportadores SVCT1 y SVCT2 en la membrana apical del epitelio traqueobronquial y alveolar. Esta vitamina C actúa como antioxidante de primera línea en la interfaz aire-tejido.

Los órganos que más acumulan vitamina C son las glándulas suprarrenales y el cerebro, no el pulmón. Pero el pulmón es el órgano más vulnerable a su ausencia, por su exposición permanente a oxidantes externos.

2. Farmacocinética: absorción, reservas y excreción

La vitamina C se absorbe en el intestino delgado por los transportadores SVCT1 y SVCT2. La absorción es dosis-dependiente e inversamente proporcional: a mayor dosis, menor porcentaje absorbido.

Dosis oralAbsorción estimadaNota
200 mg~100%Absorción prácticamente completa
500 mg~75%Buena absorción
1.000 mg~50%Se absorbe la mitad; la otra mitad se excreta directamente
1.250 mg+<50%Los transportadores se saturan

Datos derivados de Levine et al. (2001).[5]

2.1 Reservas corporales

El pool corporal total de vitamina C en un adulto bien nutrido es de aproximadamente 1,5–2 g. Sin ingesta, ese pool se agota en 4–12 semanas (los primeros signos de escorbuto aparecen con pools por debajo de ~300 mg).[6]

Pero el dato más relevante para la suplementación no es cuánto hay almacenado, sino cuánto dura en plasma. La semivida plasmática de la vitamina C es de aproximadamente 2 horas a dosis farmacológicas.[5] Esto significa que unas horas después de una toma, los niveles plasmáticos han caído significativamente. El cuerpo no la guarda: la usa o la excreta.

2.2 Regulación renal

El riñón es el principal regulador del balance de vitamina C. Levine et al. (1996) hospitalizaron 7 voluntarios durante 4–6 meses con dietas controladas y documentaron que, cuando los niveles son bajos, la reabsorción renal es prácticamente completa: no aparece vitamina C en orina hasta que la ingesta supera ~100 mg/día.[5] A medida que el estatus mejora, el riñón abre la excreción de forma proporcional. No es un sistema pasivo que «tira lo que sobra» — es una regulación activa que conserva lo que necesita.

2.3 Implicación práctica

La absorción disminuye con la dosis y el plasma cae en pocas horas, pero los tejidos retienen lo que han captado. El dato relevante es que los tejidos no devuelven la vitamina C al plasma: la consumen localmente. Cuando la demanda es alta (infección, inflamación, postoperatorio), los depósitos se vacían más rápido de lo que una sola toma puede reponer.

En esas situaciones importa mantener el aporte durante más horas, ya sea repartiendo la ingesta en varias tomas o usando formulaciones de liberación sostenida.

3. Los 80 mg del VRN y sus condiciones

El VRN (80 mg en la UE) y la RDA (90 mg hombres / 75 mg mujeres en EE. UU.) son la cantidad diaria calculada para prevenir el escorbuto y mantener una reserva corporal mínima en un adulto sano.[7]

El VRN se calculó bajo unas condiciones específicas: adulto, sano, sin patología, sin infección, sin estrés relevante. Cuando esas condiciones no se cumplen, la cifra deja de ser aplicable porque no fue diseñada para ese escenario. Las situaciones que aumentan las necesidades de vitamina C por encima del VRN están documentadas:

  • Infecciones agudas (los leucocitos consumen vitamina C activamente durante la respuesta inmune)
  • Estrés crónico (el cortisol compite por la misma vía de transporte)
  • Tabaquismo (un fumador necesita ~35 mg/día adicionales según el IOM)[8]
  • Postoperatorio y cicatrización (la síntesis de colágeno se dispara)
  • Procesos inflamatorios crónicos
  • Exposición a contaminación ambiental
  • Ejercicio físico intenso

Además, la vitamina C tiene una propiedad poco habitual: el déficit produce patologías severas, pero el exceso es esencialmente inocuo (el UL es de 2.000 mg/día y los efectos adversos se limitan a molestias digestivas). Eso cambia el cálculo de riesgo: quedarse corto tiene consecuencias; pasarse, no.

La vitamina C es además una de las materias primas más económicas de producir. El coste de dar de más es insignificante. El coste de dar de menos no lo es.

4. «Se tira la mitad»

Sí. A 1.000 mg se absorbe aproximadamente el 50%. El resto se excreta. Esto es un dato, no un argumento en contra.

Con la mayoría de sustancias activas, ajustar la dosis es crítico: pasarse produce toxicidad, quedarse corto no hace efecto. Eso obliga a analíticas, seguimiento y dosificación individualizada. La vitamina C no funciona así. El riñón reabsorbe lo que el cuerpo necesita y excreta lo que sobra (sección 2.2). Incluso por encima del límite superior tolerable (2.000 mg/día), lo que ocurre no es toxicidad sistémica sino diarrea osmótica: el ascórbico no absorbido atrae agua al intestino y se excreta.[9] Es el mecanismo de eliminación, no un efecto nocivo.

Eso cambia completamente el escenario de dosificación. No es necesario calcular la dosis óptima individual para cada persona: el propio organismo se encarga de quedarse con lo que necesita y descartar el resto. Dar de más no produce daño. Dar de menos sí, porque el déficit de vitamina C tiene consecuencias documentadas en la síntesis de colágeno, la función inmunitaria y la cicatrización.

Pocas moléculas permiten trabajar así. La vitamina C es una de ellas.

5. Vitamina C e inmunidad

«La vitamina C no sirve para los catarros.» Se ha repetido tantas veces que ya nadie lo cuestiona. Pero quien lo dice suele citar una conclusión (no reduce la incidencia de resfriados) e ignorar el resto del estudio, el mecanismo completo y lo que ocurre dentro del cuerpo cuando hay una infección.

5.1 Qué dice la evidencia

La revisión Cochrane de Hemilä & Chalker (2013, actualizada en 2023) analizó 29 ensayos con más de 11.000 participantes. Las conclusiones:[10]

  • La suplementación diaria con ≥200 mg de vitamina C no reduce la incidencia de resfriados en la población general
  • reduce la duración (8% en adultos, 14% en niños) y la gravedad de los síntomas
  • En personas bajo estrés físico intenso (maratonistas, militares, esquiadores), la incidencia sí se redujo un 50%

No reduce la incidencia. Reduce la duración y la gravedad. Pero incluso esa lectura se queda corta si no se entiende el mecanismo.

5.2 Por qué interviene en la respuesta inmunitaria

La vitamina C no «ayuda al sistema inmune» como frase de marketing. Participa en procesos concretos, medibles y documentados:

  • Barrera epitelial: las mucosas respiratorias, digestivas y genitourinarias son la primera línea de defensa. La vitamina C es necesaria para la síntesis de colágeno que mantiene su integridad estructural[11]
  • Neutrófilos: se acumulan vitamina C a concentraciones 50-100 veces superiores al plasma. La necesitan para la quimiotaxis (migrar al sitio de infección), la fagocitosis y la producción de ROS para eliminar patógenos[12]
  • Linfocitos: la proliferación y diferenciación de linfocitos T y B requiere vitamina C[11]
  • Resolución de la inflamación: participa en la apoptosis de neutrófilos usados y su eliminación por macrófagos, evitando daño tisular por inflamación sostenida[11]

Las mucosas son la primera barrera física. Los neutrófilos son los que eliminan al patógeno. Los linfocitos coordinan la respuesta. La vitamina C es necesaria para que los tres funcionen. Que no evite el contagio en sí (un evento que depende de exposición, carga viral y otros factores) no significa que sea irrelevante para lo que pasa después del contagio.

5.3 Consumo durante la infección

Los niveles plasmáticos de vitamina C caen drásticamente durante infecciones agudas. Los leucocitos activados la consumen a gran velocidad. Un estudio de Hume & Weyers (1973) documentó que los niveles plasmáticos caen a valores próximos al escorbuto durante episodios de resfriado común.[13] Esto sugiere que las necesidades de vitamina C durante una infección son considerablemente mayores que las basales.

6. Formas químicas: ácido ascórbico, Ester C, liposomal, microencapsulada

La vitamina C se comercializa en varias formas. La inmensa mayoría de la evidencia clínica se ha generado con ácido L-ascórbico, la forma más simple y más estudiada.

FormaQué esEvidenciaNota práctica
Ácido L-ascórbicoForma libre, idéntica a la de los alimentosLa más estudiada. Base de casi todos los ensayos clínicosEficaz, económica, bien absorbida. Puede causar acidez en estómago sensible
Ascorbato de calcio (Ester C®)Vitamina C tamponada con calcio, pH neutroUn estudio (Gruenwald 2006) sugiere menor irritación gástrica. Biodisponibilidad similar al ácido ascórbicoOpción para personas con sensibilidad gástrica
Ascorbato de sodioVitamina C tamponada con sodioBiodisponibilidad similar. No irritaAporta sodio (relevante si hay restricción de Na⁺)
LiposomalAscórbico encapsulado en liposomas de fosfolípidosDavis et al. (2016) muestran niveles plasmáticos más altos que el ascórbico oral. Muestra pequeña (n=11)Más cara. La evidencia es preliminar
MicroencapsuladaAscórbico recubierto con una matriz que retarda la liberaciónLiberación gradual que mantiene niveles plasmáticos más estables durante más horas. Estudios limitadosConsigue con una toma lo que el ascórbico libre necesita 2-3 tomas para lograr

La forma química importa menos que la cantidad y la frecuencia de las tomas. Las formas tamponadas y liposomales ofrecen ventajas específicas (tolerancia gástrica, absorción puntual), pero el ácido L-ascórbico estándar, repartido en varias tomas, cubre la mayoría de las necesidades.

7. Interacciones y contraindicaciones

InteracciónMecanismoRelevancia clínica
HierroAumenta la absorción de hierro no hemo (reduce Fe³⁺ a Fe²⁺)Positiva: útil en anemia ferropénica. Precaución en hemocromatosis
Anticoagulantes (warfarina)Dosis muy altas (&gt;1 g) pueden reducir el efecto anticoagulanteBaja a dosis habituales. Monitorizar INR si &gt;1 g/día
Quimioterapia / radioterapiaComo antioxidante, podría interferir con terapias que generan ROS para destruir células tumoralesControvertida. Algunos oncólogos la desaconsejan durante tratamiento activo
Aluminio (antiácidos)La vitamina C puede aumentar la absorción de aluminioSeparar la toma de antiácidos con aluminio
Análisis de glucosa y sangre ocultaPuede interferir con pruebas de laboratorio (falsos negativos en sangre oculta, lecturas alteradas de glucosa capilar)Informar al laboratorio si se toman dosis altas

Las contraindicaciones absolutas son escasas. La más relevante: personas con insuficiencia renal severa o antecedentes de cálculos renales de oxalato deben consultar antes de tomar dosis altas, porque el ascorbato se metaboliza parcialmente a oxalato.[14]

8. Seguridad y límite superior

El límite superior tolerable (UL) fijado por el Instituto de Medicina de EE. UU. es de 2.000 mg/día. La EFSA no ha fijado un UL específico para adultos pero reconoce el mismo rango como seguro.[9]

  • El efecto adverso más frecuente a dosis altas: diarrea osmótica y molestias digestivas (el ascórbico no absorbido atrae agua al intestino)
  • No se ha documentado toxicidad sistémica por ingesta oral de vitamina C en personas con función renal normal
  • El riesgo de cálculos renales de oxalato se ha discutido ampliamente. Parte de la evidencia procede de estudios con limitaciones metodológicas relevantes: Massey et al. (2005) restringieron la ingesta de calcio a 100 mg/día (la recomendación es 1.000–1.200 mg) y administraron simultáneamente una carga de 136 mg de oxalato.[14] El calcio intestinal atrapa el oxalato y lo elimina por heces; sin calcio, el oxalato se absorbe y llega a la orina. Desde Curhan et al. (1993, NEJM), se sabe que las dietas bajas en calcio aumentan el riesgo de cálculos de oxalato, no lo reducen.[15]El metaanálisis de Jiang et al. (2019) encontró un aumento modesto del riesgo solo en hombres con ingesta prolongada >1.000 mg/día[16]
  • No es tóxica en embarazo ni lactancia a dosis habituales

Un dato que conviene no perder de vista: el mismo organismo que procesaba 2–6 g/día de ascorbato durante millones de años conserva intacta toda la maquinaria de absorción, distribución y excreción renal.[2] Lo que cambió no es la genética — es el contexto dietético. La ingesta ancestral venía integrada en fruta entera: con calcio, fibra, potasio y magnesio. La suplementación moderna entrega ácido ascórbico aislado, a menudo en un contexto de calcio bajo y sodio alto. El oxalato que genera el metabolismo del ascorbato se ha generado siempre; con calcio intestinal suficiente queda atrapado y se elimina por heces.[15] Sin él, llega a la orina.

En la práctica, eso se traduce en tres puntos a verificar antes de pautar dosis altas:

  1. Ingesta de calcio adecuada (1.000–1.200 mg/día) — si es baja, el oxalato no tiene con qué precipitar en intestino
  2. Hidratación suficiente — la dilución urinaria reduce la saturación de oxalato cálcico
  3. Descartar antecedentes de litiasis de oxalato o insuficiencia renal — en estos casos, la excreción de oxalato ya está comprometida independientemente del ascorbato

Con esas tres condiciones cubiertas, el perfil de seguridad se alinea con el precedente evolutivo. La ventana de seguridad de la vitamina C es extraordinariamente amplia. Hay que esforzarse para que sea un problema.

9. Formatos disponibles para tu marca

Disponemos de dos formatos de vitamina C:

FormatoComposición por dosisPresentación
Vitamina C1.000 mg vitamina C (ác. L-ascórbico) + escaramujo + bioflavonoides cítricosCápsulas · 1 al día · 90 u.
Vitamina C Microencapsulada500 mg vitamina C (ác. L-ascórbico) microencapsulada, liberación sostenidaCápsulas · 2 al día · 120 u.

Todos los formatos se fabrican en España con certificación GMP.

Referencias (16 fuentes)

[1] Nishikimi M, Yagi K. «Molecular basis for the deficiency in humans of gulonolactone oxidase, a key enzyme for ascorbic acid biosynthesis.» Am J Clin Nutr. 1991;54(6 Suppl):1203S-1208S.

[2] Milton K. «Nutritional characteristics of wild primate foods: do the diets of our closest living relatives have lessons for us?» Nutrition. 1999;15(6):488-498.

[3] Englard S, Seifter S. «The biochemical functions of ascorbic acid.» Annu Rev Nutr. 1986;6:365-406.

[4] Padayatty SJ, Levine M. «Vitamin C: the known and the unknown and Goldilocks.» Oral Dis. 2016;22(6):463-493.

[5] Levine M, et al. «Vitamin C pharmacokinetics in healthy volunteers: evidence for a recommended dietary allowance.» Proc Natl Acad Sci USA. 2001;98(17):9842-9846.

[6] Hodges RE, et al. «Clinical manifestations of ascorbic acid deficiency in man.» Am J Clin Nutr. 1971;24(4):432-443.

[7] EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies. «Scientific opinion on dietary reference values for vitamin C.» EFSA Journal. 2013;11(11):3418.

[8] Institute of Medicine. «Dietary Reference Intakes for Vitamin C, Vitamin E, Selenium, and Carotenoids.» National Academies Press. 2000.

[9] Hathcock JN, et al. «Vitamins E and C are safe across a broad range of intakes.» Am J Clin Nutr. 2005;81(4):736-745.

[10] Hemilä H, Chalker E. «Vitamin C for preventing and treating the common cold.» Cochrane Database Syst Rev. 2013;(1):CD000980. Actualizado 2023.

[11] Carr AC, Maggini S. «Vitamin C and immune function.» Nutrients. 2017;9(11):1211.

[12] Washko PW, et al. «Ascorbic acid and dehydroascorbic acid are transported by distinct mechanisms in white blood cells.» J Biol Chem. 1993;268(21):15531-15535.

[13] Hume R, Weyers E. «Changes in leucocyte ascorbic acid during the common cold.» Scott Med J. 1973;18(1):3-7.

[14] Massey LK, et al. «Ascorbate increases human oxaluria and kidney stone risk.» J Nutr. 2005;135(7):1673-1677. Protocolo: calcio restringido a 100 mg/día + carga de 136 mg de oxalato.

[15] Curhan GC, et al. «A prospective study of dietary calcium and other nutrients and the risk of symptomatic kidney stones.» N Engl J Med. 1993;328(12):833-838.

[16] Jiang K, et al. «Ascorbic acid supplements and kidney stones incidence among men and women: a systematic review and meta-analysis.» Int J Food Sci Nutr. 2019;70(8):921-932.

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